Mi primera experiencia con la diabetes en Japón

28 enero, 2019
28 enero, 2019 Mikel Baraibar

Mi primera experiencia con la diabetes en Japón

Tras tomar la decisión de venir a vivir a Japón para 2 años, además de intentar planificar en mi cabeza las actividades, visitas y demás experiencias que no quería perderme en este país, tenía que planificar cómo iba a gestionar mi diabetes durante este tiempo.

Para un buen control de la diabetes, no sólo influye lo qué uno come, sino un larguísimo etcétera. Y para poder controlarlo y cuantificarlo, hacen falta insulinas, agujas, medidores de glucemia, tiras reactivas, lancetas, etc…

Así que como tenía tiempo hasta el cambio de domicilio, consulté a mi endocrino y médico de cabecera cómo podría gestionarlo. Miramos las equivalencias de insulinas entre las que uso en Europa y las que podría comprar en Japón. Por supuesto que existen estas equivalencias e insulinas similares, porque diabéticos hay en todo el mundo y aquí no iba a ser una excepción, además de que es un país muy concienciado con el tema. Tras darle un par de vueltas al asunto, vi que el recopilar todo este material en Japón iba a ser una complicación ya que al principio no sabría dónde hacer las compras y si conseguía averiguarlo, no iba a saber comprarlo, simplemente por la dificultad con el idioma. Además de que cambiar de insulina, aunque teóricamente sean equivalentes, siempre tiene una pequeña influencia y se necesita un tiempo de adaptación. Así que, como durante estos 2 años también iba a estar cotizando a la Seguridad Social, la decisión fue recopilar desde casa la mayor cantidad de material posible, siempre teniendo en cuenta la fecha de caducidad de los productos y llevarlos para allí como equipaje.

De los 24 meses que planeaba estar fuera, al final cogí material como para unos 10 meses, y el listado es el que sigue a continuación:

  • Insulina Humalog
  • Insulina Tougeo
  • Agujas para las plumas
  • Glucagón
  • Aparatos de glucemia
  • Tiras reactivas
  • Pinchadores
  • Lancetas para los pinchadores
  • Sticks de glucosa
  • Medidor continuo de glucosa FreeStyleLibre (sólo un parche, que dura 14 días)

Para transportar todo esto en avión como equipaje, es necesario un certificado médico que indique que soy diabético y que es para uso personal. Este certificado ya lo tenía desde hace años, porque por un motivo u otro llevo muchísimo tiempo sin parar de viajar.

Con todo este material, podía “dormir tranquilo” durante los primeros 10 meses. Pero ¿qué pasaría si el material se empieza a agotar antes de lo previsto, si se estropea por malas condiciones de almacenamiento o se pierde? Todas estas preguntas estaban muy presentes en mi entorno, mis padres, hermanas y pareja, a quienes se les llama diabéticos de tipo 3. Que son las personas que no tienen diabetes pero que conviven con ella. Pues al poco de venir a vivir a Japón, fue mi cumpleaños, así que mi familia aprovechó para mandarme un detalle y ver cuánto tiempo tardaba en llegar a mi casa de Japón. El plazo fue de 5 días. Con lo cual, en caso de necesidad, ya sabíamos a qué atenernos.

También, cada vez que recibo una visita, por ejemplo, mis hermanas o Tania, me traen algo de insulina, así voy reponiendo poco a poco la nevera con fechas de caducidad más tardías. En este caso, ellas tienen que llevar otro papel justificante indicando que los productos son para mí.

Por otro lado, en la fábrica me hicieron una revisión médica al poco de llegar. El médico era una persona mayor, pero que sorprendentemente hablaba inglés. Algo que no es muy común en Japón y menos con esa edad. Entre otras cosas, estuvimos hablando de la diabetes y de cómo la gestionaba aquí. Me preguntó si necesitaba insulina o cualquier otro material. Le dije que no, pero de todas formas, me quedé con su contacto por si algún día tenía una necesidad urgente de cualquier tipo. A su vez, le consulté cómo podría hacer el chequeo de la Hemoglobina Glicosilada, que es el valor en sangre que indica cómo ha estado uno los últimos 3 meses. Un valor que todos los diabéticos tenemos muy presente y casi, casi, lo añadimos en nuestra presentación cuando conocemos a otra persona con diabetes. “Hola, me llamo Mikel, llevo 28 años con diabetes y tengo la Hemoglobina en X,X. Encantado de conocerte.”. Esta podría ser una presentación típica! Jajajajajajaja. Bueno, a lo que iba, el médico de la fábrica trabaja un día a la semana en el hospital del sitio donde vivo, así que me facilitó las gestiones para concertar un análisis de sangre con visita al médico, es decir, a él mismo.

La cita fue el día 24 de enero del 2019. Fui a sacar sangre y luego tuve que esperar unas 3 horas hasta la visita con el médico. Una de las cosas que tiene Japón, es que las esperas son larguísimas para todo, lo que está haciendo que fortalezca, precisamente a la fuerza, la paciencia. Pero bueno, al menos en una mañana ventilé todo y así no tengo que ir un segundo día a por los resultados. El análisis indicaba que mi hemoglobina ha bajado su valor casi en 1 punto, que es muchísimo y muy bueno. Analizando los factores que hayan podido influir, debería decir, que antes de mudarme, estaba bastante nervioso, esto haría que me subiese la hemoglobina del último análisis que me hice en Pamplona y de esta manera el resultado actual lo esté comparando con otro ya de por sí, más alto de lo habitual. Por otro lado, en lo que a la diabetes se refiere, en Japón me encuentro súper bien. Siempre había oído que los diabéticos japoneses tenían muy buenos controles, pero pensaba que sería por su genética, la cual yo no tengo. Pero no sé si el clima, la humedad o vete tú a saber el qué, hayan podido influir. Otro factor que afecta en gran medida, es la comida. Y desde luego, el que no me guste la comida japonesa no es una excusa, porque estoy disfrutando muchísimo la gran variedad de cocina que tienen aquí y no me estoy privando en absoluto de probar todo lo que cae en mis manos: Shushi, Ramen, Tempura, Shashimi, Yakiniku, Curri, Gyozas, Okonomiyaki y sus dulces como los Mochis o las bolsas de patatas saladas y un larguísimo etcétera. De hecho, a pesar de hacer deporte 6 días a la semana, los mismo que hacía en Pamplona, he cogido 3 kg desde que llegué! Jejejejejeje. El caso es, que no sé por qué, pero el vivir en Japón me está sentando muy bien para la diabetes.

En cuanto a lo que el coste de estos análisis y consultas se refiere, en Japón tengo un seguro médico, el mismo que tiene cualquier japonés. Con éste, se paga el 30% de lo que cobrarían sin el seguro, también, como cualquier japonés. El primer análisis de sangre y la primera consulta me costó 5210 yenes, que al cambio viene a ser unos 41 euros. Las siguientes visitas se reduce el precio a 2910 yenes, que son unos 23 euros. No es como en España, pero a buen seguro, esta pequeña inversión merece con creces la pena.

He vuelto a concertar otra cita para mediados de mayo. Espero que Japón me siga sentando igual de bien y que siga disfrutando de su tan deliciosa gastronomía mejorando a su vez mi hemoglobina.

Por cierto, si alguien tiene curiosidad de cómo se dice Diabetes en japonés, ahí va: 糖尿病

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