Japón 2

4 octubre, 2018
4 octubre, 2018 Mikel Baraibar

Japón 2

Hoy hace un mes que aterricé en Japón. Y tengo justo esa sensación mezclada de que ha pasado mucho tiempo, pero a la vez me queda muchísimo por hacer aquí. Eso me da un poco de miedo, porque si un mes no me ha dado para hacer gran cosa, no me gustaría que se me pasasen los dos años, que está previsto que permanezca aquí, sin haberme enterado. Pero bueno, supongo que también uno necesita un periodo de adaptación cuando llega a un sitio nuevo.

 

En cuanto al día a día, es como si cada pequeña cosa que hago fuese todo un logro. Por ejemplo, hace dos semanas tuve una reunión de trabajo con clientes. En este tipo de reuniones se viste como en España hace algunos años, con traje y corbata. Los japoneses son de tradiciones arraigadas y les cuesta mucho romper el respeto, extremadamente formal, con los clientes. El caso es que tuve que ir a comprar un traje y una corbata. El simple hecho de haber conseguido entenderme, todavía no sé de qué manera, con el dependiente, me hizo salir eufórico de la tienda. Incluso conseguí que me cogiesen los bajos a la medida que a mí me gusta! Jajajajajaja!

Bueno, cuando tuve que ir a recoger los pantalones, no me hizo tanta gracia, porque llovía que no veas, y como todavía no tengo coche y voy a hacer todos los recados con la bici y la mochila, me calló una tromba que ni Noé con su arca…

Justamente la semana pasada elegí la casa dónde voy a vivir este tiempo. Es un primer piso de 60 m2, con 10 años de antigüedad, aunque parece nuevo! La zona me gusta mucho, porque está a medio camino entre mi trabajo y los centros comerciales y restaurantes, que aquí es básicamente el “centro” del pueblo dónde vivo. Ya que no hay un centro con su ayuntamiento y sus cuatro calles con bares, como estamos acostumbrados en Pamplona. También en la elección de casa tuve aventurillas. Cuando quería ir a visitar una casa, justo el día de antes se me adelantaban y era reservada. Y es que aquí el tema de cambio de domicilio es una actividad muy viva. En otra ocasión vi por Internet un piso que me gustaba mucho, pero me dijeron que sólo querían inquilinos japoneses, así que como buen inmigrante que soy aquí, no tenía opción a optar por ese piso… Más vale que al final, aunque todavía no me he mudado, me he quedado satisfecho con la elección que he hecho!

Este lunes he empezado las clases de japonés. La verdad es que ya tenía ganas, porque me daba la sensación de que por mi cuenta, no aprendía nada… Me da las clases una chica japonesa, pero en inglés! Lo que salga de ahí creo que va a ser muy divertido! Jajajajajaja! Al menos, lo he cogido con ganas y voy estudiando y repasando en casa todos los días. Incluso hoy me he puesto el despertador para ver si de par de mañana mi memoria asimila mejor las palabras extraterrestres que a última hora de la noche no recepciona! Jajajajajajaja! Me quería apuntar al examen JLPT de este diciembre, pero justo se me ha pasado el plazo, y muy a mi pesar, voy a tener que esperar hasta el de julio. Pero bueno, quizás así pueda afianzar lo aprendido o incluso optar a un nivel superior. El tiempo lo dirá.

 

En cuanto al ocio, salgo a correr casi todos los días de la semana y ya me he apuntado, con los compañeros de trabajo, a una carrera de 10 km en noviembre, otra de 21 km en enero y tengo planeado hacer otra de 42 km en febrero, para la cual, todavía no se ha abierto es plazo de inscripción! Sería mi primera maratón y me hace muchísima ilusión hacerla en Japón! Jejejejejejeje

Para la bici tengo menos tiempo entre semana, pero he visto que este mes hay un critérium en Inuyama, que es el pueblo de al lado del mío. Así que también he hablado con un compañero de trabajo para ir juntos! Jejejejejeje! He descubierto una zona muy chula aquí al lado para andar en bici. Sería como el Echauri de Pamplona, pero la bajada hacia el otro lado es como estar en plena jungla. Me siento como Rambo, camuflado en una de sus emboscadas, de dónde en cualquier momento puede salir un oso! Jajajajajajaja! Pero la verdad es que la zona merece mucho la pena!

Por lo demás, sólo me ha dado tiempo de visitar Nagoya un par de tardes, una solo y otra con Koji-san, un compañero de trabajo. Ah, bueno, y de seguir yendo a las welcome parties, que aquí no se acaban nunca! Una de ellas fui con mi amigo Jaime, que estaba aquí esa semana por trabajo, y la verdad es que nos reímos, pero muchísimo, con el resto de compañeros japoneses!

 

Y es que este tiempo que queda hasta Navidades, creo que va a ser entretenido. Espero la visita de mis hermanas a finales de este mes. Luego viene Manu por trabajo, acto seguido viene Ángel, también por trabajo. Así que mi espera hasta la llegada de Tania no será tan dura como hasta ahora, aunque por supuesto, todo sería mejor con ella a aquí!

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